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Capítulo 4: Divididas

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Cuarto capítulo de mi novela Divididas. 4 La noche en la que Gregor y Edén volvieron a Surrey, ella se encontraba en la pensión, en la habitación de Gregor. Estaba ocupada afilando las nuevas armas con una piedra de afilar mientras veía los informativos en la televisión. Esperaba ver u oír algo que pareciese relacionado con vampiros, quizá incluso reconocer a alguno de ellos que hubiese podido sobrevivir a Toronto. No obstante, su atención estaba más en canturrear en susurros la única y vieja canción country que conocía y que tan a menudo había cantado con su padre adoptivo. De todos modos, le parecía ver la “marca vampírica” en casi cualquier cosa. Cuando alguien tocó a la puerta, se situó junto a la entrada sin decir nada, machete en mano. – Soy yo –informó Gregor desde el otro lado. Como no había peligro, ella abrió la puerta y volvió a su labor con normalidad. – ¿Algo raro? –preguntó él con poco interés al entrar. – ¿A...

Capítulo 3: Divididas

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Tercer capítulo de Divididas. 3 Gregor acompañó a Edén hasta Kenora, una pequeña ciudad situada junto al Lago de los Bosques. Aunque sus enemigos de la juventud estaban muertos, Ontario seguía siendo la provincia canadiense que ella menos deseaba pisar. Aun así, se vio obligada a ir. Habría sido ridículo enviar a Gregor mientras ella se quedaba sola y más vulnerable en Surrey, quizá sin atreverse a hacer nada más que esperar su regreso. Por otra parte, parecía lo mejor reencontrarse en persona con Aiden Freeman, el alegre moreno que había sido otro buen amigo del internado. Por lo menos mantendría cierta distancia con la ciudad de Toronto y sus cercanías. Aiden había cambiado bastante. Aquella fría mañana se encontraba en el gimnasio en el que trabajaba. De vez en cuando compartía cariñosos gestos con una atlética mujer de llamativos ojos verdes, una cliente del lugar. Edén observaba a su viejo amigo desde el exterior del edificio, estudiándole, preguntándose si él l...

Capítulo 2: Divididas

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Segundo capítulo de Divididas. 2 Después de haber echado al ex policía del campamento de Alaska, Edén había vuelto al trineo para seguir con el recorrido que tan memorizado tenía. Había esperado que el viento le tranquilizara, como siempre había hecho. Pero no había aguantado mucho. Como no podía refugiarse en las tranquilas montañas de Alberta como cuando era niña, pronto había vuelto al campamento, en dirección a su dormitorio. Buscando un rato de soledad, había echado con improperios a cualquiera que se atreviera a molestarle preocupándose por ella. Tratando de tranquilizarse tumbada sobre la cama con los pies en el suelo, con la vista borrosa por la humedad, había mirado el viejo sombrero de vaquero que reposaba en lo alto del armario, el viejo sombrero de su tío Evander Jacot que había robado del rancho de Calgary antes de desaparecer catorce años atrás.

Mi novena novela: Divididas

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Divididas es la segunda y última parte de la serie Perdidas. Sinopsis: Catorce años después de los sucesos de Rotas, Kimberly Rayder, ahora llamada Edén Neville y refugiada en Alaska, vuelve a encontrarse con un viejo y poco amistoso  conocido, quien, pidiendo su ayuda, le lleva a volver a Canadá, país al que se había prometido no volver jamás, para para bien o para mal, enfrentarse a sus también viejos enemigos. ISBN papel: 978-1-365-83308-3 ISBN ebook: 978-1-365-83316-8 Descarga en  bubok , amazon Fragmento del libro: Prólogo    El crimen. Era algo que siempre, desde muy joven, había ocupado un puesto, no precisamente de honor pero sí importante, en la mente de Gregor Wallace. Era algo que preocupaba a este hombre hasta el punto de haber acabado decidiendo alzarse en su contra. Y especialmente desde hacía unas semanas, pensaba con pesar en las generaciones jóvenes, en cómo el crimen, con su poder de corrupción, podía moldear inevitablement...

Capítulo 4: Rotas

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Cuarto capítulo de mi novela Rotas. 4 – Ten cuidado –Ivonne se había enterado de lo que pasó aquella noche y advirtió a Kimberly cuando llegaron a casa de la artista. – Lo tendré –Kim creyó que exageraba. No había perdido el interés por la falsificación, aunque ahora tenía mayor interés por enriquecer sus habilidades, más por sí misma que por Rodney. Decidió pasar el día siguiente aprendiendo con la señora Hoffman. No le importaba que ello supusiera un retraso en cuanto al dinero. Aquella era una anciana divertida y encantadora a la que podría haber llamado abuela. Lamentó saber que tendría que despedirse de ella pronto para, probablemente, no volver a verla nunca. La señora sacó de su escondite su viejo equipo de trabajo y dio comienzo la enseñanza.

Capítulo 3: Rotas

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Tercer capítulo de mi novela Rotas. 3 – Encontradlas –Sor Meredith se enfureció cuando descubrió el robo de las llaves y la fuga de Kimberly Rayder y de Ciara Snow, por lo que encargó a una de sus súbditas que diera con ellas–. Tenemos que darles un castigo ejemplar. – Las buscaré, sor Meredith. Pero sólo son niñas –recordó sor Odette–. ¿Es necesario el castigo? – ¡Por supuesto! –Como estaban en un pasillo sin una mesa al alcance, la anciana de sesenta y seis años exteriorizó su ira dando un fuerte pisotón contra el suelo–. Tenemos que disciplinar a esas pequeñas salvajes.

Capítulo 2: Rotas

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Segundo capítulo de mi novela Rotas. 2     –¿No está tardando demasiado? –preguntó Ciara cuando habían pasado ya unos minutos de espera.     Kimberly creía lo mismo. Se sentía cada vez más inquieta y agradecida por no haber acompañado a Rodney. De haber encontrado una opción más segura para viajar, tal vez hubiera decidido pasar de todo aquello y largarse eludiendo todo posible peligro.     –Aquí están –El comerciante ilegal apareció por fin con varios medicamentos–. Mirad, algunos ancianos son más excéntricos o “precavidos” que otros.     –¿Qué significa eso? –desconfió Ciara.     –Lo entenderéis cuando os encontréis con ellos. La mayoría son amables, pero en algunos casos no trataréis con ellos directamente, sino con un familiar o con alguna otra persona. Éstos suelen desconfiar más, por lo que podrían daros más problemas. Es posible que alguien… os grite y os cierre la puerta en las narices por n...

Mi sexta novela: Rotas

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Ya está publicada mi sexta novela Rotas , la primera parte de la serie de ficción Perdidas . ISBN papel: 978-1-365-83295-6 ISBN ebook: 978-1-365-83302-1, Descargar en  bubok , amazon Sinopsis: Kimberly Rayder, una chica sin un pasado agradable, decide escapar del internado. Harta de sufrir, y aunque sus planes se ven truncados una y otra vez, no cede en su empeño de poner rumbo hacia el oeste canadiense para hacer su vida por fin. A pesar de todo, su mundo cambiará por completo. Fragmento del libro: PRÓLOGO “¡Las tengo, las tengo, las tengo!”     Kimberly Rayder corría de vuelta a su dormitorio con una sonrisa, con su larga coleta castaña oscilando de unlado a otro, tras haber eludido a los centinelas de turno.     El insomnio le había animado a rondar por el edificio de noche. Su corazón golpeaba en su pecho enérgicamente. Su afición por correr le facilitó moverse con rapidez pero con sigilo por los pasillos y las escalera...

Capítulo 5: Frío Inmortal

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Quinto capítulo de Frío Inmortal. 3 Presente Como planearon, Siana y Brannock fueron los primeros en pisar la pequeña isla lapona junto a Cachet y Oziel. La joven directora era la más sensible al frío a pesar de las gruesas prendas. Al quejarse de que no podía mantener un plano lo suficientemente estático con la cámara, Oziel olvidó su costumbre de tomar la delantera para mantener a la temblorosa chica pegada a su costado. Debido a eso, fue Siana quien caminaba por delante a largas zancadas, animando a sus compañeros a acelerar la marcha por la profunda nieve mientras su instructor insistía en pedirle que les esperase.

Capítulo 4: Frío Inmortal

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Cuarto capítulo de Frío Inmortal. Recuerdos grabados II Cuatro años atrás El White Shark no acabó en las tenebrosas profundidades del mar pero sí profundamente varado en tierra desconocida. Incapaces de comunicarse, el equipo de Siana y el capitán Sirhan desembarcaron para intentar reconocer el terreno. Descubrieron que ninguno reconocía el lugar. Algunos se preguntaron si habían llegado a Madagascar, dado que el lugar presentaba unas características similares. Únicamente Sirhan sospechaba dónde habían acabado al ver aquella selva aparentemente virgen que lindaba con la blanca arena de la playa.

Capítulo 3: Frío inmortal

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Capítulo 3 de Frío Inmortal. 2 Presente A sólo unas horas de llegar a la isla de Noruega tras muchos días en el mar, el equipo se encontraba rodando una de las escenas más formales de la película. Antes de eso, Cachet había intentado grabar, por segunda vez, alguna escena en la que Siana y Brannock hablasen de las armas. Ellos se negaban a revelar esa parte de su mundo. De haberlo hecho, el público podría haber pensado cosas muy negativas y era algo exclusivamente interno, algo muy personal para la seguridad del equipo.

Capítulo 2: Frío inmortal

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Segundo capítulo de Frío Inmortal: Recuerdos grabados I Cuatro años atrás El equipo de Siana se encontraba en medio de una expedición. Después de haber estado entrevistando a otros miembros del equipo y siempre esperando captar imágenes cotidianas de ellos en secreto dado que eran las más naturales, Cachet acudió al camarote de su amiga con sigilo, cámara en mano. Al abrir la puerta metálica con mucho cuidado, apretó los dientes cuando las viejas visagras chirriaron. Pero el sonido no pareció ser lo suficientemente fuerte como para molestar a su amiga. Se asomó para encontrar a la joven arqueóloga tumbada sobre su cama, con un grueso y viejo tomo a su lado. Su negra coleta colgaba por fuera de la cama al igual que su pie derecho, que se apoyaba en el suelo. Su brazo izquierdo cubría parcialmente su rostro a la altura de los ojos.

Capítulo 4: Cristalino

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Cuarto capítulo de Cristalino. 4    La sugerencia de la señorita Wingfield debió de sorprender a Randa tanto como a mí. ¿Compartía realmente sangre con Murray? ¿Y por qué nos querían fuera de esas islas? Podía entender los motivos de la agente Grey. Los de Firtha, en cambio, se me escapaban.    –¿Qué opinas de la joven Wingfield? –le pregunté a Randa cuando dejamos la casa–. ¿Te tragas que sea hija de Murray?    –Desde luego no tiene un gran parecido con él. Al menos físicamente. Es mona, aunque algo flacucha. Esto no tiene nada que ver, claro.    –Es extraño que no supiéramos de ella hasta ahora, ¿no? Justo cuando Murray está desaparecido.    Rió.    –Gruñón, no todo en la vida son tramas. ¿Estás pensando que esa chica tan adorable es en realidad un monstruo? ¿Qué pudo matar a Murray a sangre fría y quemar la casa? ¡Venga ya!    –¿Qué sabemos de ella realmente? ¿Cómo sabemos que ha salido alguna ...

Capítulo 3: Cristalino

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 Capítulo 3 de Cristalino: 3    Todavía no había asomado el sol cuando el teléfono de mi habitación del hotel empezó a sonar a la mañana siguiente, arrancándome de un descanso de lo más agradable. Inesperadamente agradable. Creo que no había dormido tan bien en mucho tiempo. Mirar el reloj me hizo sospechar que el sol en las islas Orcadas no funcionaba exactamente como en Londres. Me desperecé con un rugido de frustración antes de obligarme a contestar a la llamada dando por echo que sería Randa, que pretendería que nos pusiéramos en marcha ya.    –¿Hora de moverse? –pregunté con los ojos cerrados y voz perezosa.    –¡Monroe! ¿Aún estás durmiendo? ¡Levántate de una vez! Buenos días, por cierto.   –Randa, no son ni las siete de la mañana. ¿A qué viene tanta prisa? No se nos va a escapar ningún avión. No se nos va a escapar nada. Un poco de calma, por el amor de Dios –Suspiré cansado–. Ahora me visto y nos vemos abajo.    –Yo...

Capítulo 2: Cristalino

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Segundo capítulo de Cristalino. 2    Randa me llevó a comer al restaurante al que siempre había ido desde que estaba en las Orcadas. Como buena vegetariana, buscaba siempre los platos más apropiadosposible. Pidió una sopa de diversas verduras. Mi alergia me obligaba a mí a evitar el pescado, aunque, pensando en Lyla, procuraba también no pasarme con las grasas y demás porquerías. Mi plato fue una sopa de carne de ternera con verduras.    –Hay algo que me intriga –comenté tras echar un par de sorbos de caldo caliente–. ¿Por qué decidiste venir aquí, justo ahora?    –Te veo muy interesado en mi vida personal, Monroe –sonrió sorprendida–. ¿Por qué lo preguntas?    –Bueno, vienes hasta aquí y Murray desaparece.    –Yo no maté a Murray, si es lo que te estás preguntando –dijo sin perder la alegría–. ¿Crees que tengo motivos? Apreciaba mucho a ese hombre. Llegué aquí el día posterior a su desaparición, y puedo demostrarlo. Ni...

Mi séptima novela: Cristalino

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 Ya está publicada mi séptina novela Cristalino , una novela de ficción fantástica. ISBN: 978-1-312-88353-6 Sinopsis: Varek Monroe es un ex inspector marcado por su pasado que, en cierto modo, empieza a rehacer su vida en un tranquilo pueblo de Inglaterra. Todo le va relativamente bien hasta que recibe una inesperada llamada de su viejo amigo de la policía para devolverle su puesto y enviarle a las islas Orcadas. Allí, en compañía de una inspectora que no le inspira mucha simpatía y atormentado de nuevo por sus errores mientras investiga la desaparición de un amigo aún más viejo, descubrirá cosas difíciles de asimilar. Descarga en Lulu.com, Bubok.es y Amazon Fragmento del libro: Prólogo    –¿Quién es? –cogí el teléfono con una mano mientras me limpiaba la otra en el delantal.    –Buenos días, Varek. Soy Audel.    –¿Audel? Ha pasado mucho tiempo –anuncié sorprendido aunque sin entusiasmo–. ¿A qué debo la sorpresa? Audel Wi...

Capítulo 8: LA DESHONRA DEL GUERRERO

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Capítulo 8 de mi novela. 8    En la capital entró en algunos lugares de ocio, esperando poder oír algo interesante. En uno de esos lugares había un hombre de avanzada edad que conversaba con otros dos hombres. Al parecer había tomado una dosis excesiva de sake y eso liberó su lengua.    –¿Sabéis una cosa? –decía el anciano ebrio. Hablaba muy cerca de sus colegas, como si pretendiera hablar en secreto, pero el tono de su voz era demasiado alto–. La emperatriz y su general… el honorable Ryuji Akimoto –pronunció aquellas palabras con mofa–, son amantes. Síiiiiiiii, sí… La perra le ofrece su imperial coño y el bastardo la monta cada maldita noche en el lecho imperial, después de ordenar asesinar a quién sabe cuantas buenas personas.    Se tambaleaba mientras hablaba. Parecía luchar por mantener el equilibrio y en un par de ocasiones estuvo cerca de desplomarse en el suelo. Sus colegas le agarraron para impedirlo.    –Deberías...

Capítulo 7: LA DESHONRA DEL GUERRERO

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Séptimo capítulo de mi novela. 7    Raiko esperó escondido a que los samurái se fuesen. Tenía la esperanza de que alguno de sus compañeros volviese allí al día siguiente. Cuando el fuego se hubo extinguido, buscó entre los restos calcinados del edificio el cuerpo de Tsuki. Prefería no ver la masa de carne y huesos ennegrecidos y aplastados en la que ella podría haberse convertido. Sabía que se arrepentiría de haberla buscado si encontraba el cuerpo, pero necesitaba comprobar si la chica había conseguido salir viva de allí, como esperaba.    Buscó lo mejor que pudo. Sólo logró hacer un sondeo superficial. Había demasiados escombros, y demasiado pesados para moverlos él solo. Encontró un brazo carbonizado bajo los restos de la casa y, por un momento, se paralizó.    “Podría ser una sirvienta que quedó atrapada”, caviló. No quería creer que aquel cuerpo era el de Tsuki. Necesitaba creer que seguía viva.    Volvió a sepultar ...

Capítulo 6: LA DESHONRA DEL GUERRERO

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Sexto capítulo de mi novela. 6 –Tenemos que enterrarlo –comentó uno de los ninja que se encontraban junto al cuerpo de Toshiro.    –¿Qué vamos a hacer ahora? –preguntó otro con preocupación.    –Tsuki es la líder ahora –respondió un tercero.    –Es una niña. ¿Vamos a hacer lo que ella diga? –replicó el hombre anterior. Su tono y expresión revelaban su oposición.    Mientras discutían, los hombres estaban tensos, mirándose unos a otros, a excepción de Takumi. Éste permaneció inmóvil. Su mirada fija en el cuerpo de Toshiro.    –¿Qué propones? ¿Que la abandonemos?    –Propongo buscar a otro más capaz de liderarnos. ¿Qué sabrá una niña de la guerra?    “Esto se pone feo”, pensó Raiko.

Capítulo 5 de MANZANA DE HIERRO

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Quinto capítulo de mi novela. 5 El Pasado    Para mi sorpresa, volví a despertar. Me vi atado de manos y pies, con la boca amordazada, tumbado sobre una especie de lecho hecho de... ¿pieles? Algo como pieles velludas de animal. Me encontraba en una especie de jaula de madera en el interior de una tienda o cabaña hecha con troncos o ramas. Otra de esas pieles hacía de puerta. Había algún tipo de jarrones y otros recipientes hechos de madera o arcilla. Noté un ligero aroma a... mierda. A mierda de algún animal, seguro.    “Qué asco, me cago en la puta...”    Mi prisión no pareció muy resistente. Creo que podría haber roto los barrotes sin mucha dificultad, pero en mi estado podría acabar empalado o clavándome alguna astilla si intentaba partirlos de alguna forma.